La historia de la Basílica Inmaculada Concepción de Concepción del Uruguay está estrechamente ligada a la fundación y desarrollo de la ciudad, desde sus orígenes humildes hasta convertirse en un monumento emblemático y lugar de descanso de próceres nacionales.

(Concepción del Uruguay – Entre Ríos)
Foto: Ezequiel R. Parisi
I. Las Capillas Precursoras (1778–1783)
La vida religiosa de Concepción del Uruguay, entonces Arroyo de la China, comenzó con el impulso de la fe. El antecedente más temprano se remonta a 1778, cuando el Comisionado Don León Almirón solicitó autorización para construir una capilla en la zona. Esta primera capilla fue autorizada por el Cabildo Eclesiástico el 12 de mayo de 1778. La construcción fue humilde, hecha de paja y terrón (straw and sod).
Debido a su precariedad, la primera capilla se deterioró rápidamente, quedando «medio derruida». El obispo Sebastián Malvar y Pinto visitó la zona en 1779 e instó a los pobladores a construir una «Iglesia formal». Como resultado, se levantó una segunda capilla que fue trasladada al paraje conocido como el «Pueblo Viejo».
II. Fundación y Nombramiento (1783)
En 1783, durante el acto fundacional de la villa, Don Tomás de Rocamora delineó el emplazamiento definitivo de la iglesia. Rocamora, con «luminosa inspiración», insistió ante el virrey en que la villa llevara el nombre de la patrona de la parroquia: La Purísima Concepción.
El templo se ubicó frente a la plaza principal (hoy Plaza General Ramírez). El edificio original, levantado tras la fundación, tenía paredes de ladrillo y techo de paja, y contaba con tres altares, siendo el principal el de la Inmaculada Concepción.
La devoción mariana era profunda en la comunidad. En el altar principal se veneraba una imagen de talla de la Purísima Concepción, la cual se adornaba con una corona de plata y joyas de fantasía.
III. Destrucción y Reconstrucción del Templo (1849–1859)
El primer templo, testigo de la vida cívica y espiritual de la villa, fue destruido por un voraz incendio en la noche del 1 de noviembre de 1849. Tras el siniestro, el párroco José Benito Cotelo salvó los objetos de culto que pudo y habilitó la mitad de la escuela pública como iglesia provisional.
Poco después, la iglesia provisional se trasladó al ala sur del Colegio del Uruguay, cuya construcción estaba en curso. Durante este periodo provisional, el templo obtuvo un importante reconocimiento eclesiástico: fue declarada filial de la Basílica Lateranense de San Juan de Letrán en Roma, por un pergamino de 1851.
La construcción del nuevo templo fue una iniciativa decidida del general Justo José de Urquiza, quien buscó reemplazar el edificio perdido.
• Diseño y Costo: En 1857, Urquiza encargó el proyecto al arquitecto Pedro Fossati. El templo, de estilo grecorromano y renacentista, fue presupuestado inicialmente en 156.000 pesos fuertes. La construcción final costó 195.950 pesos y fue cubierta con fondos públicos provenientes de las Estancias del Estado.
• Donaciones de Urquiza: Urquiza donó personalmente los altares, ornamentos y objetos de culto. El altar mayor se dedicó a la memoria de sus padres, Josef y Cándida García, y los altares laterales a sus hermanos Cipriano y Juan José. Los ornamentos de oro y plata fueron encargados a Barcelona.
• Inauguración: La inauguración se celebró solemnemente el 25 de marzo de 1859, día de la Anunciación. El Delegado Apostólico, Monseñor Marino Marini, bendijo el templo. Urquiza, en un discurso desde la escalinata de mármol, declaró que el templo era «un baluarte más de los principios que sostenemos».
IV. Escenario de la Historia y Mausoleo de los Próceres
El templo de la Inmaculada Concepción continuó siendo un centro clave en la vida de la ciudad.
• Sucesos de 1870: Después del asesinato de Urquiza en San José (11 de abril de 1870), la iglesia fue utilizada por las fuerzas jordanistas, que la usaron como posición de artillería durante el ataque del 12 de julio de 1870, lo que causó daños.
• Mausoleo de Urquiza: El 25 de agosto de 1871, los restos del general Urquiza fueron trasladados desde el cementerio de la ciudad a la cripta familiar dentro del templo. El ataúd fue cubierto por las banderas argentina y uruguaya, esta última enviada por el presidente oriental, general Lorenzo Battle, en señal de homenaje. El traslado fue considerado el «primer homenaje público a Urquiza» en la ciudad.
• Otros Restos: En 1860, Urquiza ya había trasladado a la cripta los restos de su hermano Cipriano José de Urquiza y sus padres, Josef y Cándida García.
• Reconocimiento y Título: En 1980, la Iglesia Parroquial fue reconocida como Basílica Menor. A finales del siglo XIX y principios del XX, se realizaron varias gestiones de mantenimiento, incluyendo la refacción de los revoques y mármoles en la década de 1890.
La iglesia, por lo tanto, no solo sirvió como centro de culto, sino que se convirtió en un monumento nacional y el mausoleo de la familia Urquiza. En la década de 1880, se llevaron a cabo mejoras, como la construcción de jardines y la instalación de surtidores.
