El Pronunciamiento

El Pronunciamiento de Urquiza fue un acto político trascendental que ocurrió el 1 de mayo de 1851, marcando el inicio de la revolución que culminaría con la caída de Juan Manuel de Rosas y la posterior organización constitucional de la República Argentina.

I. Contexto y Orígenes

El pronunciamiento se originó en la creciente convicción de Justo José de Urquiza de que la organización nacional, largamente postergada, era imperativa, y que Rosas era el principal obstáculo para concretar ese objetivo.

Motivación Institucional: La aspiración de Urquiza era ver a la República definitivamente organizada y esperaba fervientemente ver la organización constitucional en sus días. El Pronunciamiento fue un acto con la finalidad de restaurar los grandes principios de Mayo y consolidar el sistema federal.

Antecedentes Inmediatos: El clima político se agitó con un artículo en el periódico local La Regeneración del 5 de enero de 1851, que designaba ese año como el de «La Organización», lo que fue tomado como un desafío por los círculos de Rosas.

Poder y Autoridad: Urquiza, en su rol de gobernador de Entre Ríos, dictó el decreto investido con las facultades gubernativas ordinarias y extraordinarias otorgadas por la Sala de Representantes de la provincia.

II. El Decreto y sus Disposiciones

El Pronunciamiento tomó la forma de un decreto que fue redactado por su secretario, el doctor Juan Francisco Seguí.

1. Reasunción de la Soberanía: El decreto aceptó la renuncia de Rosas como encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina. Con este acto, Entre Ríos reasumió el ejercicio de las facultades inherentes a su soberanía territorial, delegadas previamente en Rosas, para el manejo de las Relaciones Exteriores y la dirección de los negocios generales de paz y guerra.

2. Ruptura del Lema: Urquiza abolió el lema obligatorio «¡Mueran los salvajes unitarios!» que debía encabezar los documentos públicos y privados, reemplazándolo por «¡Mueran los enemigos de la organización Nacional!«.

III. El Acto Público en Concepción del Uruguay

El Pronunciamiento no fue un acto sigiloso, sino una manifestación pública y solemne que tuvo lugar en Concepción del Uruguay, entonces capital de la provincia.

Lugar: La ceremonia central se realizó en el centro de la Plaza Ramírez, al pie de la pirámide erigida en memoria de Francisco Ramírez.

La Ceremonia: Urquiza convocó a su pueblo, y el evento fue una proclamación solemne. El bando fue leído públicamente por Pascual Calvento y repetido por Juan Andrés Vázquez en las bocacalles de la ciudad.

Reacción Popular: La multitud reaccionó con gran júbilo y entusiasmo patriótico, con gritos de «¡Viva Urquiza!» y «¡Muera el tirano Rosas!», y Urquiza, visiblemente emocionado, fue llevado en triunfo.

Plaza General Francisco Ramírez en 1851 – Autor: Ezequiel R. Parisi (simulación de IA)

IV. Consecuencias Históricas

El Pronunciamiento fue el punto de partida de la revolución libertaria que condujo a la organización constitucional.

Guerra: El decreto se convirtió en el acto inicial del proceso que culminaría con la Batalla de Caseros (3 de febrero de 1852), donde Urquiza, al frente del Ejército Grande, derrocó a Rosas.

Constitución: La fecha del 1 de mayo fue elegida deliberadamente para quedar ligada a la nueva era de organización, lo cual se consolidó con la sanción de la Constitución Nacional de 1853 el mismo día. El Congreso Constituyente, al promulgar la Carta Magna, elogió a Urquiza por su pronunciamiento, la victoria de Caseros y el Acuerdo de San Nicolás, reconociéndolo como el artífice de la Constitución.

Texto del Pronunciamiento

Justo José de Urquiza

Pronunciamiento del General Urquiza 1º de mayo de 1851

Cuartel General en San José. Mayo, 1 de 1851. Año 42 de la Libertad, 37 de la Federación Entre-Riana, 36 de la Independencia y 22 de la Confederación Argentina.

El gobernador y Capitán General de la Provincia de Entre-Rios. Considerando:

Primero: Que la actual situación física en que se halla el Exmo. Sr. Gobernador y Capitán General de Buenos Aires, Brigadier D. Juan Manuel de Rosas, no le permite por más tiempo continuar al frente de los negocios públicos, dirigiendo las Relaciones Exteriores, y los asuntos generales de paz y guerra de la Confederación Argentina;

Segundo: Que con repetidas instancias ha pedido a la Honorable Legislatura de aquella Provincia se le exonere del mando supremo de ella, comunicando a los Gobiernos Confederados su invariable resolución de llevar a cabo la formal renuncia de los altos poderes delegados en su persona por todas y cada una de las Provincias que integran la República;

Tercero: Que reiterar al General Rosas las anteriores insinuaciones, para que permanezca en el lugar que ocupa, es faltar a la consideración debida a su salud, y cooperar también a la ruina total de los intereses nacionales, que él mismo confiesa no poder atender con la actividad que ellos demandan;

Cuarto: Que es tener una triste idea de la ilustrada, heroica y célebre Confederación Argentina, al suponerla incapaz, sin el General Rosas a su cabeza, de sostener sus principios orgánicos, crear y fomentar instituciones tutelares mejorando su actualidad, y aproximando el porvenir glorioso reservado en premio a las acreditadas virtudes de sus hijos.

En vista de estas, y otras no menos graves consideraciones, y en uso de las facultades ordinarias y extraordinarias con que ha sido investido por la H. Sala de Representantes de la Provincia, DECLARA SOLEMNEMENTE Á LA FAZ DE LA REPÚBLICA, DE LA AMERICA Y DEL MUNDO:

Que es la voluntad del Pueblo Entre-Riano reasumir el ejercicio de las facultades inherentes a su territorial soberanía delegadas en la persona del Exmo. Sr. Gobernador y Capitán General de Buenos Aires, para el cultivo de las Relaciones Exteriores y dirección de los negocios generales de paz y guerra de la Confederación Argentina, en virtud del tratado cuadrilátero de las Provincias litorales, fecha 4 de Enero de 1831.

Que una vez manifestada así la libre voluntad de la Provincia de Entre-Rios, queda esta en aptitud de entenderse directamente con los demás gobiernos del mundo, hasta tanto que congregada la Asamblea Nacional de las demás Provincias hermanas, sea definitivamente constituida la República. Comuníquese a quienes corresponde, publíquese en todos los periódicos de la Provincia e insértese en el Registro Oficial.

Justo José de Urquiza – Juan Francisco Seguí.

Juan Francisco Seguí