La Batalla de Caseros, ocurrida el 3 de febrero de 1852, representa uno de los hitos más trascendentales de la historia argentina, marcando el fin de la era de Juan Manuel de Rosas y el inicio de la organización constitucional del país. A continuación, se detallan los sucesos y pormenores relacionados con esta gesta, según lo registrado en las fuentes.

I. Antecedentes y el Pronunciamiento
El camino hacia Caseros comenzó formalmente el 1 de mayo de 1851, cuando el General Justo José de Urquiza emitió su histórico Pronunciamiento en la plaza de Concepción del Uruguay. En este acto, Urquiza abolió el lema «Mueran los salvajes unitarios» por el de «Mueran los enemigos de la organización nacional», reasumiendo las facultades de Relaciones Exteriores de la provincia de Entre Ríos y aceptando la renuncia que Rosas presentaba anualmente.
Para concretar la campaña, se formó una alianza ofensiva-defensiva que incluyó al Imperio del Brasil, el gobierno colorado de Montevideo y las provincias de Entre Ríos y Corrientes. El objetivo era liberar al pueblo argentino de la dominación de Rosas y pacificar la región del Plata.

II. El Escenario y los Protagonistas
La batalla tuvo lugar en los campos de Diego Casero, en las cercanías de Buenos Aires. Urquiza comandó el Ejército Grande, una fuerza compuesta por efectivos entrerrianos, correntinos, bonaerenses, uruguayos y brasileños. Entre los jefes destacados que acompañaron a Urquiza en esta jornada se encontraban:
• Waldino de Urquiza: Hijo del general, quien participó activamente y cuya división persiguió al enemigo en la huida tras la victoria.
• Miguel Gerónimo Galarza: Comandó la extrema derecha del dispositivo de combate, formando parte de la columna flanqueadora bajo el mando del general Gregorio Aráoz de Lamadrid. Por su brillante desempeño, fue promovido a coronel mayor.
• Apolinario Almada: Estuvo al frente de una división de la caballería entrerriana.
• Manuel Antonio Urdinarrain: Participó en la campaña y permaneció en Buenos Aires tras la victoria antes de regresar a Entre Ríos.
III. El Desarrollo del Combate
La batalla se libró el 3 de febrero de 1852. Las fuerzas de Urquiza lograron una victoria decisiva sobre el ejército de Rosas, provocando la caída inmediata de su gobierno. El triunfo fue tan contundente que las tropas enemigas se desbandaron, siendo perseguidas por las divisiones de caballería comandadas por jefes como Waldino de Urquiza.
El Imperio del Brasil, aliado estratégico de Urquiza, llegó a adjudicarse el triunfo como propio y como un desquite por la derrota sufrida años antes en Ituzaingó. La superioridad del Ejército Grande y la estrategia de flanqueo fueron claves para aniquilar la resistencia rosista en pocas horas.
IV. Consecuencias Históricas y Legado
La victoria de Caseros fue el preludio de la organización nacional. Tras la batalla, Urquiza impulsó hitos fundamentales como el Protocolo de Palermo y el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, que sentaron las bases para el Congreso Constituyente de Santa Fe y la posterior sanción de la Constitución Nacional de 1853.
En términos de memoria histórica y física, el impacto de Caseros se refleja en:
• Monumentos: En Buenos Aires, se erigió un monumento ecuestre a Urquiza en el cruce de las avenidas Figueroa Alcorta y Sarmiento, sitio donde cerró la campaña final. Como detalle simbólico, la escultura se fundió con el bronce de cañones utilizados por el bando de Rosas en la batalla.
• Colonización: En 1879, doña Dolores Costa de Urquiza fundó la Colonia Caseros en Entre Ríos, en homenaje a la victoria y a la memoria de su esposo.
• Símbolos: La ciudad de Concepción del Uruguay es conocida como la «histórica» debido a que allí se gestó el Pronunciamiento que culminó en los campos de Caseros.
La Batalla de Caseros es recordada por la historiografía como el momento en que se recuperó la libertad conculcada y se inició la etapa representativa, republicana y federal del país.
